Rubén Darío

Un intelectual no encontrará en la tarea periodística sino una gimnasia que lo robustece. Rubén Darío
No soy intelectual ni periodista, pero sí creo que el ejercicio de redactar las ideas y ponerle palabras a los sentimientos ayuda a aclarar el pensamiento.
An intellectual will not find in the journalistic work but a gymnastic that strengthens. Ruben Dario
I am not an intellectual nor journalist, but I do believe the work of write down ideas and putting words to the feelings helps to clarify the thoughts.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Diarios de un viaje - Valle de la Luna, Géiseres del Tatio, Laguna Cejar y Pukara de Quitor

Por el simple hecho de encontrarse cerca de San Pedro de Atacama se entiende ya que todos esos lugares tenían una vibra muy distinta a cualquier otro lugar en el mundo, de verdad.

Resulta un tanto extraño cómo un paisaje tan desértico y tan árido hubiera creado una impresión tan positiva a la vista, estoy segura que es por la energía que ahí se respira, que se siente, por el lugar tan distinto a cualquier otra cosa antes vista, y estoy segura que un atardecer en el Valle de la Luna es una de las veintiún mil millones de cosas que una persona debe de hacer antes de morir.
Los géiseres resultaron increíbles, a pesar de los problemas de presión a los que nos enfrentamos, pero no era para menos al encontrarnos a -14°C y a 4,300m sobre el nivel del mar. Y el paisaje tan contrastante, nieve cerca de chorros de agua hirviendo, ojalá mi cuerpo hubiera resistido un poco más, pero supongo que todos tenemos nuestro límites.
En Laguna Cejar el agua estaba helada, pero la sensación de estar flotando fue increíble, no hacía falta hacer mucho esfuerzo para notarlo, el agua empujaba los pies hacia arriba, y no importaban los 50m de profundidad que tenía la laguna, porque de cualquier forma se podía flotar.
En Pukara de Quitor había una zona arqueológica, pero no entré porque la entrada estaba cara, pero me contenté con mirar las rocas alrededor con tonalidades tan distintas y sentirme un poco perdida a mitad del desierto. Me senté a platicar no sólo conmigo misma, de quien tal vez ya estaba un poco cansada, sino a platicar con las piedras, con la arena, con el sol y el aire. Ahí había dos cabezas de indios talladas en las piedras, me encantaron, parecían estar ahí desde hace mucho tiempo, como si una persona realmente hubiera podido fundirse con la montaña de rocas y arenas y quedarse vigilante para siempre de ese lugar.
Jamás me cansaré de decir lo magnífico que me resultó San Pedro de Atacama, con todos los lugares que hay por recorrer, a pesar de que todo está tan lleno de arena y piedras y nada.
Hay muchos otros recorridos que hacer por allá, incluyendo el de las Lagunas altiplánica al que, después de haberme puesto mal en los Géiseres del Tatio, ya no quise ir, así que estoy segura que algún día regresaré y me quedaré contenta con haber visitado cada rincón de aquél lugar que se quedó con una gran parte de mi corazón y admiración.

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