Rubén Darío

Un intelectual no encontrará en la tarea periodística sino una gimnasia que lo robustece. Rubén Darío
No soy intelectual ni periodista, pero sí creo que el ejercicio de redactar las ideas y ponerle palabras a los sentimientos ayuda a aclarar el pensamiento.
An intellectual will not find in the journalistic work but a gymnastic that strengthens. Ruben Dario
I am not an intellectual nor journalist, but I do believe the work of write down ideas and putting words to the feelings helps to clarify the thoughts.

domingo, 19 de abril de 2009

De viaje en el metro 3

El miércoles en la tarde me enteré que gracias a la visita del presidente de los Estados Unidos a México, el centro de la ciudad iba a estar cerrado, al igual que polanco y algunas estaciones del metro. En realidad no me preocupé mucho por el asunto, me pareció una medida un tanto exagerada... el jueves en la mañana me levanté a la misma hora que siempre, no me importó mucho que se me hiciera tarde, llegué al metro a la hora acostumbrada, fue entonces cuando recordé que algunas estaciones estarían cerradas, supuse que en la estación en la que no se pararía el metro sería Polanco, pero cuando llegamos el metro hizo su acostumbrada parada y la cantidad de gente que siempre baja y sube fue la misma que la de cualquier otro día, entonces pensé que no me tocaría ser testigo del cierre de estaciones por la dichosa visita.
Cuando el metro siguió avanzando y llegamos a Auditorio... sorpresa!!! no había ni una sola alma, y el metro se siguió, ante el desconcierto de algunas personas, en especial de una señora que inmediatamente empezó a preguntar ¿por qué no se paró? ¿por qué? Todas las personas nos miramos unas a otras, algunas tenían mirada tranquila porque sabían la respuesta, otras sin atreverse a preguntar pero esperando que alguien contestara, después de la milésima vez que la señora hizo la pregunta alguien contestó: es por lo de Obama.
Me dio mucha risa ver como en la cara de la señora el desconcierto seguía siendo el mismo, casi como si le hubieran hablando en un idioma extraño, otra persona más le dijo: es por la visita del presidente de Estados Unidos.
La señora seguía sin entender muy bien y empezó a preguntar ¿porqué no avisaron? ¿cómo le voy a hacer? ¿cómo llego allá? las mismas dos personas que habían hablado con ella la escucharon y le dijeron algunas alternativas.
En las siguientes estaciones todo volvió a la normalidad, ya nadie miraba a nadie con extrañeza, ya nadie preguntaba desesperada y angustiosamente ¿por qué?, pero la mirada de la señora se quedó conmigo durante todo el día.
En la tarde, al volver a subirme al metro, esperaba encontrarme otra vez con miradas desconcertadas, pero no fue así, el metro no hizo parada en Auditorio, pero todas las personas lo tomaron con naturalidad. El viernes en la mañana seguía cerrada, y sólo al pasar por ahí escuché un cometario de: mira... sigue cerrada. Y al bajar en Barranca una voz anunciaba repetidamente "No hay servicio en la estación Auditorio". Ya en la noche la estación funcionaba normalmente.
Sé que no soy la persona que está más atenta de las noticias del mundo, aunque sé que debería importarme más, pero me dio gusto darme cuenta que no fui de las personas con mirada atónita tratando de encontrar una respuesta en el vagón del metro. Cosa que me hizo darme cuenta de que mucha gente no sabe lo que ocurre ni en su misma ciudad, algo que si lo pienso mucho me da coraje y me enojo con la gente y con el mundo y con el gobierno y con los medios de comunicación, así que prefiero ahorrarme el enojo para cuando tenga con quien desquitarlo, y me contento con sonreír por no ser de esas personas. Tal vez si la señora hubiera estado más atenta de las noticias se habría evitado la angustia.
También me hizo darme cuenta de lo dependientes que somos del metro (sí, somos), porque sin metro mucha gente ya no sabe cómo llegar ni a su casa, no es mi caso, pero sí hay muchos lugares a los que no sabría cómo llegar.

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