Rubén Darío

Un intelectual no encontrará en la tarea periodística sino una gimnasia que lo robustece. Rubén Darío
No soy intelectual ni periodista, pero sí creo que el ejercicio de redactar las ideas y ponerle palabras a los sentimientos ayuda a aclarar el pensamiento.
An intellectual will not find in the journalistic work but a gymnastic that strengthens. Ruben Dario
I am not an intellectual nor journalist, but I do believe the work of write down ideas and putting words to the feelings helps to clarify the thoughts.

domingo, 14 de junio de 2009

Una noche en la facultad

Mi hermana me dijo: sólo los de la facultad de Arquitectura están tan locos como para pedir permiso de quedarse toda una noche en la facultad a trabajar.
Tal vez sea cierto, hasta ahora no conosco de otra facultad en la que den ese permiso tan especial, este semestre pedimos permiso por dos noches, hubo quienes sí se quedaron las dos noches, yo sólo me quede una. He aquí la historia.
Iba preparada, con ropa cómoda, dinero para comer, plottear y comprar material para hacer la maqueta. No me llevé la lap top, porque sabía que al día siguiente estaría MUY cansada como para andarla cargando junto con el portaplanos y demás cosas. Llegué a la facultad a la una y desde entonces comenzamos a trabajar, mi equipo no era justamente el más adelantado, habíamos varios de mi salón en el taller. El calor era mucho, pero teníamos cafeteras, una grabadora que se podía conectar a iPods, mp3, celulares y computadoras, así que por falta de música no sufriríamos. También fue necesario comprar una buena cantidad de cigarros.
Trabajamos y trabajamos y trabajamos, en algunos se iba viendo el avance en las maquetas, otros hacían planos y planos, entre todos nos prestábamos las cosas: escalímetros, cutters, corta círculos, maskin. De pronto todas las cosas pertenecían a todos. Algunos pintaban sus maquetas, lo que hizo que el olor a solvente invadiera todo el taller, los dolores de cabeza no faltaron.
- ¿Alguien trae chartpack?- preguntó una compañera.
Yo traía, se los presté, el olor a chartpack se unió al ambiente. A pesar de que teníamos todo el taller a nuestra disposición, menos el baño de las mujeres, sólo ocupábamos dos salones, el calor iba en aumento. Muchos amigos de otros talleres habían dicho que nos ayudarían, ese mismo día nos fallaron, sólo estábamos los del salón. La locura comenzó a invadirme, a pesar de tener más de doce horas para trabajar me di cuenta de que no acabaríamos, decidí hacer una tabla de apuestas, acabaríamos???
Las apuetas indicaban tres votos incluidos el mío a que no acabaríamos, contra 8 a que sí acabaríamos, la apuesta era disparar las cocas.
- ¿A qué hora cierran Mi plotter?- pregunté
Lo cerraban a las siete ¿y el O'Gorman?
-Ya lo cerraron.
Eran las 4, el hambre había aparecido, pero tenía que terminar los planos, plotearlos, calcarlos y luego hacer dos maquetas, ya llevaba empezada una, pero la otra sería más tardada por ser a mayor escala. Me tranquilizaba el hecho de saber que aún no oscurecía, tal vez sí acabaríamos. Dieron las siete, Mi plotter ya estaría cerrado, el O'Gorman también estaba cerrado.
-¿A qué hora cierran en Copilco?
A las ocho, aún tenía tiempo. Pero dieron las ocho y yo seguía acomodando mis planos. Salí del taller dispuesta a plottear a las 8:20, tenía miedo de ir sola a Copilco, que tal que me asaltaban, lo que más me preocupaba era que me quitaran mi memoria, donde tenía guardados dos semanas de no dormir. Me animé a ir hasta copilco, llegué a Plottear a las 8:40, pregunté a qué hora cerraban, me dijeron que a las nueve. Ya no daría tiempo de plottear el resto de los planos ahí, tendríamos que ir a Hiperlumen, lo cual significaba el triple del precio acostumbrado.
Regresé al taller, me fui a un salón donde no hubiera nadie, el calor era insoportable, pensé que si me iba a un salón más grande y yo sola, el calor no se sentiría tanto, empecé a calcar los planos, el calor era más soportable, además de que no me distraía tanto, sólo estaba yo y mis planos. Tenía mucha hambre y los ojos se me cerraban, y entonces llegó la comida. Fue casi como si el cielo nos iluminara, un rato de tranquilidad. Había gelatinas, tortas y pastel. Comí de todo, realmente tenía muchísima hambre.
La hora del lunch terminó y seguimos trabajando. Cuando dieron las doce me di cuenta de que en verdad no acabríamos, me decidí a seguir trabajando, sólo para entregar lo más que pudiéramos hacer. Empecé a ver los trabajos de los demás equipos, casi podía predecir lo que sucedería al momento de la entrega, nosotros seríamos los que tendríamos el trabajo más mal hecho, nuestra maqueta le faltaba mucho... ni siquiera habían terminado de hacer los desniveles.
A las dos de la mañana la histeria se manifestó haciendo que hicieramos locuras, las cuales incluyeron que nos pusiéramos a bailar y a cantar. Además de hacer una evolución de las memorias.

Seguí calcando los planos, me estaban quedando bien, a pesar de que mi pulso comenzaba a fallar bastante y de que mis ojos parecían cerrarse por sí solos, decidí descansar un rato la vista. Ya quería que todo acabara. Definitivamente no terminaríamos, me dieron ganas de tirar todo por la borda llamar a mi casa para que fueran por mi e irme a dormir sin preocupación de lo que sucediera en la entrega. Luego recordé el sufrimiento de todo el semestre... no podía dejar que un momento de debilidad hiciera que todo el semestre se viniera abajo.

A ratos trataba de despejarme para mantenerme despierta, fui al otro salón a ver qué hacían mis compañeros, la desesperación a veces hace que una persona haga las cosas más tontas. Descubrimos lo divertido que resultaba una cosa que cortaba de todo!!! jajaja y resultó que el esculturear pedazos de papel o de unicel resultaba muy entretenido, después de un buen rato decidimos que esa cosa y que era adictiva, por lo tanto era cosa del demonio y debíamos dejarla a un lado, teníamos que trabajar.

A las 3:20 fueron a por fin a plottear los planos del conjunto, yo decidí dormirme un rato para tener energías para calcar los planos, pedí que me despertaran cuando llegaran los planos. Me acosté en cuatro restiradores para asegurarme que no me caería. Me despertó la comezón en las manos, brazos y espalda, cuando me di cuenta de que era mucha, prendí la luz y oh sorpresa!!! tenía como mil piquetes de mosco de tamaños gigantescos!!!
Eso frustró totalmente mi momento de dormir, la comezón no me dejaba en paz, me pusieron limón y gel antibacterial, el cual después de la influenza es bastante fácil de encontrar. Funcionó un poco. Llegaron los que habían ido a plottear sin planos, que en Hiper lumen y en Office no trabajaban el papel trapo. Estúpidos!!! cómo demonios no lo trabajan???!!! Al menos traían cigarros. Nos sentamos un rato a platicar mientras fumábamos, nos dimos cuenta de que en verdad no acabaríamos, nimodo. Aún así debíamos de seguir chambeándole, no podíamos darnos el lujo de no entregar nada.
Llegó la señora de intendencia
- ¡Buenos días muchachos!
Todos nos volteamos a ver ¿apoco ya eran las 5? Seguimos trabajando.
Dieron las 6:30, empezaba a amanecer, salí para tomar unas fotos, pero no salieron muy bien.
Regresé al taller, era hora de ir a plottear.
-¿Quién va?
Yo me ofrecí, ya no aguantaba estar ahí dentro.
En Mi plotter era la segunda en la fila, no podía creer que a las 6:30 ya hubiera gente esperando a plottear. Tampoco podía creer que estaba sentada frente a Mi plotter esperando a que abrieran. A las siete abrieron.
Regresé al taller, calcamos los planos y tratamos de terminar la maqueta como pudiéramos, entre cortar y pegar y tratar de descansar el ocio volvió a invadirnos. Y el recuerdo de esculturear vino a nosotros, y así surgió la escultura del arquitecto:

Comenzaron a llegar los compañero que no pasaron la noche ahí, el desfile de maquetas y de planos comenzó, yo seguía sin encontrarle forma a la nuestra. Seguimos trabajndo. Dieron las 10, llegó uno de nuestros asesores, vio nuestro cuadro de apuestas y dijo: anótenme en que sí acaban. Me dio gusto ver la confianza que tenía en nuestro trabajo, pero por lo mismo me sentí más mal al saber la desilusión que tendría al ver que en realidad no habríamos acabado.
A las once fue la entrega, pegamos como pudimos la maqueta, la acomodamos y nos fuimos. Al regresar al salón donde se encontraba nuestro cuadro de apuestas me encontré con que alguien lo había modificado, ahora todo el cuadro marcaba que todos habían dicho que NO acabaríamos, me dio mucha risa.Mientras los arquitectos revisaban nos sentamos un rato, platicábamos, Mario me hizo una rasta, luego me quedé medio dormida, luego por fin alguien dijo: Ya abrieron el salón. Todos subimos para saber cuál era el veredicto de nuestro poryecto. Sorpresa!!! a nadie le pusieron calificación. Nos dijeron que tendríamos otra semana para mejorar el proyecto. Hasta entonces nos darían calificación.

Demoniooos!!! y yo que ya quería vacacioneees!!! al menos tendremos otra oportunidad, espero que esta vez sí acabemos. Los atquitectos nos dieron "consejos" aunque ya que de si les gusta o no depende nuestra calificación más vale que hagamos todo lo que nos digan.

Pasé 26 horas en la facultad y como 34 horas sin dormir. Nadie ama la arquitectura como yo y sólo los estudiantes de arquitectura somos capaces de pasar toda una noche en su facultad.

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